
El cielo a los pies y sobre la cabeza… el Capitolio. Cosas de ser piloto.
Tom Clancy´s HAWX es una experiencia simple, pero tan adictiva como como mascar chicle. Aquí no hay sitio para la simulación ni para las tácticas de escuadrón: sólamente con decir que cada avión lleva encima una media de 120 misiles queda bien claro lo que nos vamos a encontrar. Es curioso ver cómo ha cambiado la franquicia de Tom Clancy a lo largo de los años: si antes teníamos juegos cooperativos realistas en los que una bala acababa contigo (como el Rainbow Six 3), ahora tenemos cazas capaces de DERRAPAR (sí, no es broma), cargar con 90 bombas o aguantar el impacto de 3 o 4 misiles antes de morir. Para colmo, el sistema de ayudas que se puede activar para derribar enemigos lo hace aún más fácil.

En el futuro, todo vecino contará con aparato de aire acondicionado en su ventana.
El argumento está en la línea patriótica de la saga: grandes corporaciones de alta tecnología que trabajan para el mejor postor, creando guerras hasta que se meten con el gobierno equivocado, que por supuesto es el de los Estados Unidos. La calidad gráfica es realmente impresionante a grandes altitudes, pudiendo distinguir con un gran nivel de detalle ciudades como Washington, Tokio o Rio de Janeiro, haciendo que los gráficos sean probablemente lo mejor del juego.
El modo cooperativo es exactamente igual que la campaña principal para un jugador, con sus mismas secuencias y videos argumentales. Además cuenta con un sistema de experiencia en combate que te picará bastante con tus amigos para ver quién es más as a los mandos de estas máquinas de matar masivamente (por las 90 bombas que llevan, más que nada).

Probablemente eso es lo más cerca que verás a tu compañero en el juego. Sí, el rombo.
Ya sabemos que en un simulador no es importante ver de cerca a un compañero, sino cubrirle la cola en los momentos que necesite y colaborar con él para atacar diferentes objetivos. Pero en un arcade la cosa cambia un poco, el frenetismo del juego hace que eches de menos hacer “flipadas” espectaculares con la ayuda de tus compañeros, como giros cerrados, esquivas de último segundo y cualquier otra cosa que una mente enferma pueda pensar. Aquí ni siquiera hace falta cubrir las colas de tus compañeros: todo es tan frenético, tan “dispara dos misiles (por si acaso) a todo punto rojo que veas, total te sobran” que al final la táctica que funciona es la de ir cada uno por su lado, repartirse un poco los objetivos y ya te veré pasar fugazmente entre explosión y explosión.
En resumen, el juego es una experiencia interesante y divertida, pero la seriedad que muestra su argumento y el planteamiento arcade no casan muy bien, quedándose a medio camino del juego serio y la experiencia cachonda. Se echan de menos los dirigibles gigantes del Blazing Angels 2 o sus aviones Tesla, mucho más locos y divertidos para jugar con un amigo.
DIVERSIÓN COOPERATIVA: 7/10









Momento de orgasmo múltiple vía TeamSpeak.


